domingo, febrero 28, 2010

Habiendo Vivido el Terremoto de 1960





Con motivo del reciente sismo 8.8 en nuestro país, se han elevado una cantidad de opiniones sobre la calidad de las viviendas, y además se ha entrado a cuestionar el uso de ciertos materiales vernaculares.

Sin embargo la respuesta habitual ante la emergencia, es casas prefabricadas de madera. Me tocó vivir el terremoto de 1960 en Osorno y el año siguiente en Valdivia; y dada la magnitud de la catástrofe, el gobierno de la época, con las disponibilidades técnicas de los sesenta, albergó a los miles de damnificados, en dos planchas de " Cholguán", que oficiaban de carpa.

La lluvia no cejó, y tanto el barro, el frío y la humedad, complicaban por minuto el desatre.
La historia es amplia y detallada, a 45 años de los sucesos, y sin embargo, lo que aceció en el Norte de nuestro país, ha tenido una cobertura mediática que excede con mucho a la magnitud del siniestro.



El gran movimiento telúrico que afectó especialmente a la ciudad de Valdivia, ha sido catalogado como "la peor catástrofe de la historia del mundo en el siglo XX". Miles de hectáreas de terrenos productivos sumergidas, e industrias que jamás volvieron a levantarse, son testigos del devastador terremoto.
Las casas de la zona sufrieron graves daños por el gran sismo.
Eran las tres y cuarto de la tarde del domingo 22 de mayo de 1960, cuando un ronco y pavoroso ruido subterráneo anunció el más violento movimiento telúrico que recuerda la ciudad de Valdivia. Cayeron edificios, casas e industrias, se deslizaron gigantescos cerros, se rebasaron los ríos, el pavimento de las calles saltó hecho pedazos.
Los lagos se recogieron, desaparecieron islas y enormes grietas se tragaron automóviles y tractores. Enloqueció el mar y arrasó pueblos enteros. Dieciseis olas entraron en la bahía y gigantescas paredes de agua color plomizo destruyeron todo lo que encontraron a su paso. Con el terremoto, la ciudad se hundió 3 metros, desapareciendo su costanera bajo las aguas. Aún hoy se puede ver en los pilares del puente Isla Teja, la marca dejada por la altura de la aguas alcanzada por el maremoto que siguió el gran movimiento terrestre.
Pedro Varela, escribió en su momento Los Sismos del Sur de Chile en 1960, relatando lo que fue el maremoto de Valdivia y del cual hemos extractado los siguientes párrafos:
"Lo que ocurrió en el Sur de Chile en mayo de 1960, es uno de los fenómenos naturales más impactantes que le ha tocado vivir al hombre en este último siglo. En un intento por introducir al lector en el ambiente que se vivía en aquellos días de mayo, debemos decir que la Industria del Carbón se encontraba en huelga desde hacía 3 meses.
El Gobierno en un intento de quebrar el movimiento, ordenó bloquear el envío de alimentos a la zona, además, si consideramos la gran pobreza que existía en la época, podemos decir que el país no se encontraba en las mejores condiciones para enfrentar una crisis como esa. Por ese entonces, en Chile habían alrededor de 7.683.200 habitantes, según el Ministerio del Interior, en la zona afectada por los sismos y toda su secuela de fenómenos naturales existía una población de 2.164.895 habitantes, esto es aproximadamente 1/3 de la población total de Chile.
Tomando en cuenta cifras acerca de la calidad de las viviendas de la época, podemos decir que un 45% de los chilenos vivían en condiciones inaceptables, y gran parte de la población vivía en zonas rurales donde se practicaba la construcción en adobe y albañilería, en donde la mala práctica constructiva y la falta de control de calidad pagaron su precio con creces.
21 de mayo
Era un día sábado 21 de mayo, a las 6:02 A.M. (Hora de Chile), todavía en plena oscuridad. Toda la zona de la península de Arauco fue sacudida por un sismo cuya magnitud fue 7.75 grados en la escala de Richter, que alcanzo una intensidad VII en la escala de Mercali. Este sismo tuvo 19 epicentros, algunos de ellos en el mar. Los daños ocurridos fueron principalmente debidos al derrumbe de casas viejas de tabique o piedra y campanarios, que aplastaron a cientos de personas.
En Concepción, el Puente carretero sobre el Río Bío-Bío, de casi 2 Km. de largo, fue cortado en un gran trecho, impidiendo la comunicación con las ciudades costeras del Golfo de Arauco (Coronel, Lota, Schwager, Lasaquete, Arauco, entre otras). Media hora después sobrevino un segundo movimiento, y todo aquello que había resistido en pie (Murallas viejas, Edificios dañados) terminó desplomándose. Pero por suerte no hubo mas víctimas, ya que las personas se encontraban en lugares abiertos como plazas, parques y avenidas anchas, lo que pone en evidencia la importancia de contar con este tipo de lugares como zonas de refugio.
El primer día fue dramático, el Gobierno se vio obligado a enviar a un representante a solicitar ayuda a la comunidad internacional. El corte en el tendido eléctrico hacía latente el peligro de incendios en cualquier momento, además, la rotura de tuberías de la red de agua potable que no era evidente a simple vista y de las muchas edificaciones que resistieron en pie a pesar de sus graves daños interiores, terminaron por caracterizar a este sismo como un terremoto hipócrita.
22 de mayo
Eran las 14:55 P.M., se detecta un gran sismo, con probable epicentro en el mar. El cual tuvo una duración de 10 minutos.
Mas tarde se comprendería que este verdadero cataclismo tuvo 37 epicentros que entraron en acción como una gran cadena. Estos se repartían de Norte a Sur en una extensión de 1350 kilómetros, lo que constituyen unos 400.000 km2 . Es por ello que en algunos lugares el sismo concluyó primero. En ciertas zonas, como las comprendidas entre Puerto Saavedra y Chiloé, los epicentros se encontraban en la región costera y en algunos puntos cordilleranos motivándose unos a otros, lo que explica la duración del fenómeno.
La magnitud máxima registrada fue de 9,5 en la escala de Richter, y constituye la mayor magnitud registrada de un terremoto en la historia sísmica mundial. El fuerte movimiento abarcó 13 provincias desde Talca hasta Chiloé, incluyendo 11 Provincias afectadas por el terremoto del día anterior. La intensidad máxima alcanzada fue de XI en escala de mercali modificada en la Zona de Valdivia, pero revisando los desastres provocados en algunas zonas, bien se pudo haber asignado una intensidad de XII.
Lo que sobrevino después fue indescriptible: Derrumbes, Ruinas, Incendios, Inundaciones, Una lluvia copiosa y el Maremoto. El cálculo final de muertos y desaparecidos nunca se ha sabido con precisión, ya que, por falta de registros, o falta de datos de zonas demasiado lejanas los informes de la época no coincidían en una cifra única. Patricio Manns habla de 10.000 muertos. En Valdivia, una vez pasada la primera impresión se pudo ver la magnitud de los daños. Se podían apreciar las grietas en las calles, las casas en ruinas y el posible desborde de los ríos en la pre-cordillera, pero un daño que se creía pasajero termino por confirmar los rumores y especulaciones de los expertos.
Varios sectores de la ciudad y 10.000 hectáreas al sur de ella se encontraban inundadas, y desde el aire se puede ver, incluso hoy en día, las granjas y cercas que delimitaban zonas agrícolas y que hoy son parte de las aguas del mar que se internan hasta 100 Km hacia el interior. Este fenómeno en un principio fue atribuido a un aumento del nivel de las aguas del mar, pero luego se explico la verdadera razón del anegamiento: el terreno de la región se hundió con respecto de su nivel anterior al terremoto, una franja de 20 a 30 Km de largo y 500 Km de ancho se hundieron de golpe, unos 2 metros".


Ante el problema, en vías de control, creo que es conveniente pensar en arquitecturas de emergencia. Por ello, al recorrer los puertos, y ver como se amontonan miles de containers sin uso, podría darse una solución bastante eficaz al problema, echando manos a estas estructuras, en forma temporal por cierto.

Las soluciones son bastante más complejas y no pasan por un tipo de vivienda de emergencia, más o menos. De hecho hay que internalizar todo el efecto que pueden provocar los Planos Reguladores, que son letra muerta en muchas de las Regiones y particularmente en las ciudades u poblados que no lo tienen.


He aquí una solución que ya aparece publicada en el artículo que reproducimos:




Guerrilla Innovation nos informa del proyecto Cargotecture que pretende desarrollar viviendas provisionales para situaciones de emergencia mediante el uso de contenedores prefabricados.
Nomadic container architecture
Seattle based 'Team HyBrid', formed by Robert Humble and Joel Egan, is a collective of architects and artists creating what they call 'Cargotecture' - prefab housing that uses shipping containers as building modules.
By definition, the shipping-container is readily available with an infrastructure in place to transport it globally, which gives the containers an advantage over other modular structures in terms of cost and efficiency.
The mobile potential of the concept is well-illustrated by recent events in South Asia. In collaboration with NGO's, the HyBrid team was busy transforming containers into long-term-use in Sri Lanka when the tsunami struck. The work was momentarily put aside, with the team instead turning to designing mobile medical stations for the aid workers.
The idea of using shipping-containers as basis for habitable structures is not entirely new. See www.fabprefab.com for a list of related projects.
www.cargotecture.com via Metropolis Magazine