sábado, febrero 03, 2007

Bernad Pivot y mi Retrato Hablado



Uno de mis programas favoritos es Retrato Hablado. Ahí he logrado sintetizar por medio de las palabras de los entrevistados un retrato en movimiento. Este programa tiene una historia corta, la iniciamos en el verano del 2003 con la dirección y cámara de Carlos Thiel, la edición de Alvaro Pruneda , sumándose luego Eric Fernández, para dar vida a estas 25 obras que estámos prontos a presentar en un compilado de DVD´s, ya que han sido todos emitidos por Televisión.
Con razgos de L´Apostrophe e Inside Actors Studio, diseñamos nuestro propio cuestionario de 28 situaciones que van configurando los trazos del Retrato Hablado.



Tras los programas literarios "Abran comillas", "Apóstrofes" y "Caldo de cultura", el mítico presentador de la televisión francesa creó, en enero de 2002, "Doble yo", dedicado a los extranjeros enamorados del idioma y de la cultura francesa. Bernard Pivot acaba de publicar su último libro, Cien palabras por salvar (editorial Albin Michel*).

por : Barbara Oudiz


Label France: ¿Cómo nació la idea de "Doble yo"?

Bernard Pivot: Cuando decidí clausurar "Caldo de cultura" tuve una reunión con la dirección de France Télévision, quien me sugirió, para no dejarlo definitivamente, pensar en otra idea para un programa mensual. Acepté, con la condición de encontrar un concepto completamente nuevo que no estuviera relacionado con la actualidad literaria .

Lo analicé durante el verano, y pensé que las personas que más me han impresionado en "Apóstrofes" o en "Caldo de cultura" han sido las extranjeras, que por motivos infortunados como el exilio, o afortunados como un matrimonio, han añadido el idioma y la cultura francesa a su idioma y cultura de origen.

Hay muchos artistas, no sólo escritores sino arquitectos, actores, pintores, cantantes, etc., que son "doble yo". A veces incluso triple, cuádruple o quíntuple "yo". France 2 encontró la idea original pero, obviamente, el programa sólo tenía sentido y podía ser eficaz si se difundía en la cadena francófona internacional TV5. Así que tuve una doble producción, France 2 y TV5.

LF: ¿Qué vínculos unen a sus invitados respecto al idioma y a la cultura francesa?

BP: Es muy difícil generalizar. Cada aventura es original. ¿Cómo comparar al arquitecto italiano Renzo Piano, que se estableció en Francia y dominó el francés sólo después de haber construido el Centro Georges-Pompidou de París, con el escritor español Jorge Semprún, que llegó a Francia con 14 años sin conocer bien el idioma y que, a sus 18 años, obtuvo un premio de filosofía en el Concours général?* O incluso Steven Kaplan, historiador americano que, llegado a Francia con 20 años como estudiante, descubrió la calidad del pan francés, ¡y decidió ser historiador de la harina, de los molineros y del pan desde el siglo XVIII!

LF: ¿Cuáles son los aspectos positivos de la vida en Francia más citados por sus invitados?

BP: Percibo que muchos, no todos, tienen la impresión de que el francés les permite entrar en un universo más culto, más inteligente, también más refinado. Están orgullosos de hablar este idioma. Insisten mucho en la claridad de nuestro idioma para expresar matices, sutilezas. Cuanto más se extiende el inglés por el mundo, más gratificante parece ser hablar francés, y sobre todo conocer la cultura de nuestro país. Perciben cierto arte de vivir francés en el idioma y en la cultura.

LF: ¿Es también para Francia una oportunidad atraer a personas de orígenes tan diferentes?

BP: Claro, la mayoría de ellos también han aportado algo a la cultura francesa. Me impresionó mucho, por ejemplo, Neil MacGregor, director del Museo Británico de Londres y especialista del pintor clásico Poussin. ¡Habla de una forma deslumbradora! Todas estas personas son excepcionales. Desde mi punto de vista tienen dos cualidades: valor e inteligencia. Han elegido otro idioma y se han esforzado, en su vida, por acceder a otra cultura sin perder la suya, obviamente.

LF: ¿Sus invitados mencionan puntos negativos?

BP: A veces. Quienes no dominan muy bien nuestro idioma se quejan de los desaires de los franceses, a menudo impacientes, incluso intolerantes. Aparte de eso, todos o casi todos los anglófonos tienen un problema con el género de las palabras. La inglesa Jane Birkin, por ejemplo, cuenta que Serge Gainsbourg le decía: "Mira, todo lo que tiene cuatro patas es femenino: la mesa, la silla...", a lo que ella respondía: "Entonces, ¿se dice una taburete?", "¡Ah, no!", exclamaba Gainsbourg. "¡Pero entonces esto es un infierno!", gritaba Birkin.

LF: ¿Para qué artista o escritor extranjero sus programas han tenido especial impacto?

BP: Puedo citar al británico William Boyd. Quedé entusiasmado por su libro Comme niege au soleil [Como nieve al sol]. Le invité a "Apóstrofes", pero entonces apenas hablaba francés. Temiendo que el programa no tuviera ningún efecto sobre su libro, lancé sin pensarlo a los telespectadores: "Si no quedan satisfechos con la lectura de este libro, ¡les devuelvo el dinero!". Se vendieron más de 100.000 ejemplares y sólo devolví el dinero de diez. ¿No era mi papel promocionar a la gente que yo juzgaba interesante?

LF: ¿Qué es lo más bonito que podría decirse del idioma o de la cultura francesa?

BP: Es un idioma que sosiega y hace dinámicos a quienes lo hablan.

* Examen destinado a clasificar a los mejores estudiantes del país de cada asignatura.

* Bernard Pivot presenta desde 1985 los campeonatos de ortografía y de lengua francesa (hoy los Dicos de oro), un dictado televisado visto cada año por dos o tres millones de telespectadores.

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