lunes, agosto 22, 2011

Retrato Hablado : Retrato Intimos


Hace un par de años comencé con una serie de televisión que se denomina Retrato Hablado. Son 28 preguntas iguales para los entrevistados, quienes responden y posteriormente edito y complemento con imagenes y música. La autoría no es totalmente mía, mas surgió como suceden estos proyectos; hace 15 años, una cámara, un viaje y unos minutos de Luis Poirot, con Raúl Ruiz en París.

Hoy tengo en mis manos una obra, que me llega muy profundo, por el sentido que tiene.



Podría pensarse que se trata de una recopilación de notas periodísticas o de una simple colección de entrevistas a creadores de la música popular brasileña. Pero Estación Brasil consigue bastante más. La colección es de retratos: retratos que surgen tanto de la propia palabra de los entrevistados y de su capacidad de reflexión como de la lucidez y el compromiso de quien, más que el mero oficio de interrogador, pone en juego su sincero interés y sabe estimular la conversación en un clima que invita a la confidencia.

Como los "modelos" elegidos son tan variados y tan representativos de lo que ha estado sucediendo en ese ámbito artístico durante las últimas cuatro décadas, el volumen termina componiendo una especie de mural, un gran cuadro colectivo en el que las figuras, sumadas unas a otras, y sus entrecruzados relatos terminan por delinear el perfil actual del arte que mejor y más entrañablemente traduce la cultura popular del Brasil: su música.

Nada menos que eso ha conseguido Violeta Weinschelbaum con este franco, escrupuloso y afectivo registro de sus encuentros con muchos de los más reconocidos creadores e intérpretes. La inteligencia del entrevistador no está sólo en su modo de entablar el clima que promueve la expansividad de su interlocutor ni en la lucidez para percibir la chispa que señala por dónde hay que seguir para llevar al que habla a exteriorizar sus pensamientos o a reformulárselos.

También está, en casos como éste, en un momento anterior, en la selección de los personajes. Una conversación con Chico Buarque, Caetano Veloso, Maria Bethânia, Adriana Calcanhotto, Carlinhos Brown, Gilberto Gil o Marisa Monte, por citar sólo algunos, excederá naturalmente el terreno de lo musical: ninguno de ellos desconoce ni desatiende la estrecha relación que hay entre lo que producen y la circunstancia histórica y social. Así, entre las páginas de este "cruce de conversaciones", como lo define Weinschelbaum, se filtrarán pequeños apuntes que dan noticia de los rasgos, los sentimientos y los estados de ánimo del pueblo brasileño.

El mapa musical que el libro dibuja se conforma teniendo siempre como referencia al movimiento tropicalista de Caetano, Gil y Tom Zé, pero la mirada vuelve atrás, hacia el samba tradicional, la bossa nova o los primeros tiempos de la dictadura militar, cuando los universitarios hicieron oír sus voces en los festivales organizados por la televisión, y también se acerca a la actualidad, hacia las experiencias de Carlinhos Brown con la percusión, los múltiples territorios artísticos de Arnaldo Antunes o Adriana Calcanhotto y los juegos libres de +2, el trío que Moreno Veloso dio a conocer aquí.

Las charlas pueden ser más o menos extensas y más o menos profundas, pero en casi todas, aun aquéllas que parten de un hecho circunstancial como el estreno de un show o el lanzamiento de un disco, cada artista repasa su trayectoria y su vínculo con la música y reflexiona sobre sus experiencias o sobre su relación con el arte y la cultura en general. La mirada introspectiva lleva a cada artista a imponer su tono a la charla (es evocativo con Milton Nascimento, reflexivo con Caetano, Chico, Monte o Calcanhotto, juguetón con Moreno y sus compañeros); a girar en torno a un tema (la libertad de acción para Rita Lee, la negritud y los lazos sociales para Brown; lo escénico para Bethânia y Ney Matogrosso), o a dar rienda suelta a sus digresiones extramusicales (Tom Zé, Arnaldo Antunes, Gil, Brown).

La variedad de vivencias, enfoques y opiniones remite, al mismo tiempo, a la diversidad que caracteriza al Brasil y su cultura: al rico mestizaje que está tan vivamente presente en su música y la mantiene en permanente estado de renovación. Esa mezcla cultural ocupa largos tramos de la interesantísima conversación con Marisa Monte. Como dice Adriana Calcanhotto en la contratapa, "a Violeta le interesa siempre profundamente la esencia de nuestra diferencia en el mundo". Lo que parece tener "una sola respuesta posible: somos brasileños".

Un breve texto hace las veces de introducción en cada capítulo, a lo que se añade la correspondiente discografía (alguna incompleta como la de Gal Costa) y la obra literaria publicada, cuando corresponde. Al final, un glosario ayuda a la comprensión de los términos necesariamente citados en portugués. El libro lleva prólogo de Caetano Veloso.

Violeta Weinschelbaum es licenciada en letras, crítica de música, teatro y literatura y traductora. En 2002 publicó Veinte ficciones breves , antología de cuentos argentinos y brasileños contemporáneos.

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