domingo, diciembre 27, 2015

Oikos y el cuidado del Hogar Citadino




El término oikos aparece en el griego micénico, se encuentra en Homero y significa tanto la casa de sólida construcción como el lugar de morada; oikía se conoce desde Herodoto y se utiliza este término para designa la vivienda, la casa. Yo lo he traducido como Hogar, ya que el Hogar helénico era la reunión del Hombre, la Naturaleza y los Dioses.

Seguramente en su origen se utilizaban estos términos diferenciándose entre sí: oikía designando la vivienda, mientras que oikos se utilizaba para designar a toda la casa, el solar con casa y edificios, así como posesiones familiares incluyendo los habitantes de tales lugares. Yodos conocemos el termino Parroquia..parr-oikia.


Oikonomía, término que se conoce desde Jenofonte y Platón designa en primer lugar la administración de una casa, pasando rápidamente a indicar la administración del estado; es más éste es utilizado como título en un libro de Jenofonte. Oikos y Nomoi (la Norma ).

Para poder conocer el sentido de estas palabras es necesario tener en cuenta que la relación de estas dos palabras oikos y oikonomía es lo que las enraíza y esto es casa (oikos).

Es decir la administración de la casa, pero para ampliar e ir dándole sentido a este escrito me es necesario incorporar un tercer término a los dos ya nombrados y éste es oikoumene que designa desde la época clásica a la tierra habitada por los griegos en contraposición al entorno bárbaro.

Desde Aristóteles, designa al mundo habitado incluidas las tierras extranjeras, es decir el mundo civilizado en contraposición a las regiones no habitadas.

Desde la época de la conquista romana el concepto geográfico y cultural de oikoumene pasó a ser un concepto político.

El punto es que esta palabra siempre significa mundo habitado.

Y es aquí, a modo de pivote, que quisiera detenerme en este concepto de oikoumene: mundo habitado en el sentido en que su raíz (oikos) lo direcciona. Un mundo, Tierra, con sus diferentes culturas, tradiciones, idiomas e historias que dan cuenta de lo propio, interactuando.

Argentina forma parte de esta oikoumene, donde Eros y Tánatos parecen danzar en un círculo sagrado acelerando el tiempo ceremonial atrayendo vientos de amor por un lado y muerte por el otro, atrayendo a los habitantes de esta tierra a jugar el gran juego con sutiles invitaciones.

Entre mis manos juguetea una lapicera que unos chicos me regalaron hace unos días atrás, como alentándome a esgrimir esta herramienta a favor de eros.

Entre tanto, en estos momentos pasa una ambulancia ahullando su dolor por estas callecitas de Buenos Aires que supimos conseguir. El periódico de la mañana da detalles de la vicisitud de Nicolás un habitante anónimo de esta gran tierra, hasta que Tánatos lo tocó con su mano implacable. La televisión sin cesar continúa multipropalando sus mensajes a modo de analgésico que a todos por igual les cae bien. Un grito de gol se deja escuchar en la bóveda celeste ...somos todos argentinos.

Hace días que el horror de una guerra diezmó el corazón de Europa -una parte de esta oikoumene- ¿será la última?, o ¿está dando paso a otra?

Tánatos con los émulos de Atila corretean por las planicies donde el arroz, la rosa y el trigo crecen, borrando matemáticamente las sonrisas de sus habitantes menoscabados, perseguidos y extranjeros en su propia tierra.

Parecería que Tánatos lleva la delantera.

Y esto en vez de desalentarnos, tendría que estimularnos aún más, pues Eros, rebeldemente convencido, nos tiene por aliados, no se le puede fallar.

Luego de varias peripecias por esta vida se ha hecho carne en mí la creencia que la tierra es "una y habitada": oikoumene; en este sentido los griegos también hablaban de Gaia -Gea-, considerando a la tierra como un ser viviente -en escala gigante- análogo a cualquier ser y más allá que si esta hipótesis de Gaia es potable o no son imágenes que me hacen bien, llenan gran parte de mi mirar hacia el otro y me llaman a pensar si los habitantes de Gaia es decir: vos, yo, el otro, los otros no serán parte del sistema (nervioso) de la tierra, respondiendo a situaciones de desequilibrio organizándose para estabilizar la situación cualquiera sea ella. Solo que aveces una gran masa de la población mira el desastre sentado en el living de su casa comiendo pochoclo o tomando la cerveza de los ganadores, perfumados al estilo de los dioses y orando para que la desgracia le toque a otro. Y esto a decir verdad no me extraña; en esta gran oikoumene donde conviven y se arremolinan Eros y Tánatos, se deja pasar, no se toma el tiempo de prestar atención a algo no baya a ser cosa que la pálida -a modo de parca- se haga carne y termine comprometido con algo, ...mejor que le pase a otro, no a mí.

Esta tierra está atravesada por un sistema de solidaridad interdisciplinada e interactiva entre sus componentes conformando un sistema mucho más amplio y abierto donde todos sus integrantes están -quiéranlo o no- anotados para entrar en escena.

Este sistema del que hablo es ecología, término también acuñado por los griegos y con una misma raíz a la de los antes mencionados: oikos. Que a modo de collar enhebra a oikonomía -administración-; oikoumene -tierra habitada-; interactuando entre todos ellos el ecosistema, lo que se llama ecología o sea el medio ambiente en que nos movemos.

Es necesario ser la persona que supongo que debe ser el individuo humano.

Claro; solidario; amoroso sí, pero no estúpido. Creyendo que el ser solidario significa afiliarse a algún lado dando cuenta de la orfandad para que otros lo adopten y conduzcan al paraíso de la mano y siempre con el mínimo esfuerzo. En ese sentido no se trata de cambiar al papá malo por un papá bueno, se trata de desprenderse de la basura que a modo de narcótico inyectan en las venas.

El momento es imperioso y dramático, se necesita para este acto de purificación un activo protagonismo y valentía, donde cada cual será responsablemente de una particularidad sin tener que dársela a otros y sin tener que actuar bajo el libreto de otros.

Oikos es casa, una casa -grande- habitada en un sistema particular que incluye a todos los que en ella viven, cargados de una entera singularidad que en la suma llega a conjugar el Ser, Estar y el Hacer, contando con la silenciosa complicidad de Eros, solo falta detenerse para leer el libreto asignado y entrar en escena; ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Con quién?

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