jueves, agosto 16, 2007

María Luisa Bombal gracias a Sara Vial




Hace unos días leí con cierto pudor, las declaraciones del ya fallecido Enrique Campos Menéndez, quien deslizó algunas opiniones rayanas en la farándula, sobre María Luisa Bombal, entre otros curiosos comentarios muy autoreferentes.
La Obra de María Luisa, junto al cariño de quienes somos sus parientes, no necesitan responder a tal "faux-pas", pues hay otros que han hecho lo que Campos nunca hizo: reconocer hidalgamente el talento de una gran escritora chilena; la autora imprescindible.

El sello Zig-Zag lanza una nueva edición del trabajo preparado por la escritora y académica Lucía Guerra. Radicada en EE.UU., la investigadora compiló los cuatro libros publicados de María Luisa más cuentos dispersos y otros textos, que la sitúan -decía Borges- como una autora imprescindible.





Era una chica fuera de lo común. De personalidad fuerte, inquieta e intensa, María Luisa Bombal causaba admiración y rechazo. Ella decía que era culpa de su signo. "Soy una Géminis. Dos personas en una: muy audaz, loca, imaginativa, y otra con criterio y prudencia. Dos personas que se han manifestado en el camino de mi vida, a veces las dos al mismo tiempo hasta que (yo creo) hagan un pacto y lleguen a estar juntas, complementarse y estar tranquilas".

Nunca estuvo tranquila, desde luego. Y ese desgarro -el doctor Jekyll y Mr. Hyde que llevaba dentro- la llevó por caminos oscuros: intentó matar al hombre que amaba, quiso quitarse la vida y, finalmente, se hizo adicta al alcohol. Pero de allí nació también una de las obras más originales e intensas de la narrativa latinoamericana. Lo decía Borges al presentarla en Estados Unidos: María Luisa Bombal es imprescindible.

A 25 años de su muerte, ocurrida en mayo de 1980, aparece una nueva edición de sus Obras Completas. Preparada por Lucía Guerra, escritora y académica residente en California, la publicación reúne en dos tomos toda su producción y trae como agregados cartas, entrevistas, un texto autobiográfico y una conversación con el norteamericano Sherwood Anderson.

Como el mexicano Juan Rulfo, la Bombal fue una escritora breve y silenciosa. Publicó sólo cuatro libros -La Ultima Niebla, La Amortajada, El Arbol y las Islas Nuevas, y La Historia de María Griselda- pero con ellos construyó un mundo propio y sugerente.

"Sus obras son clásicos de la vanguardia", afirma Lucía Guerra desde Estados Unidos. "Marcó un hito en el erotismo femenino. Hoy no hay curso de literatura latinoamericana que no incluya textos de la Bombal", añade.

Nacida en 1910, María Luisa creció en Francia y regresó a Chile en la década del 30. Mantuvo un apasionado y breve romance con Eulogio Sánchez. Partió luego a Buenos Aires, donde vivió con Pablo Neruda y conoció a Borges -su gran amigo-, Victoria Ocampo, Oliverio Girondo y Federico García Lorca.

En Buenos Aires publicó La Ultima Niebla y La Amortajada. Regresó a Chile y, aún obsesionada con Sánchez, intentó poner fin a ese amor violento: le disparó frente al Hotel Crillón. Pero sólo lo hirió en un brazo y, tras pasar brevemente por la cárcel, viajó a Estados Unidos. Allí nació su única hija, Brigitte, de la que se separó al volver a Chile en los años 70.

De Brigitte nadie habla y es un error imperdonable ya que es un ser humano encantador, con la cual en mi adolescencia disfrute y me honré de nuestra amistad. Gran Mujer, de una prudencia que ha soportado estas biografías casi míticas que aparecen de tarde en tarde como lo hace ahora Lucía.

"En Estados Unidos se deprimía mucho y de allí surge su alcoholismo", anota Lucía Guerra. Pero en Chile la situación no varió: estaba sola, pobre y soñaba con un reconocimiento que no llegó. "Cada vez que se entregaba el Premio Nacional, se ponía nerviosa. Rogaba a Dios que se lo dieran. Murió muy triste y desilusionada por eso".


Foto: En Nuestra Casa de Av. Suecia donde pasó sus penúltimos días

Sin embargo, tras todo este esfuerzo de Lucía, me queda recordar que María Luisa estuvo hasta pocos días antes de su muerte en casa de mis padres, de Av. Suecia 1359, y quizá por su definición de Geminiana, tenía otra cara de la que han propagado; la de una mujer muy alegre dentro de su gravedad, que la compartió hora tras hora con mi familia y una particular y hermosa complicidad de mi hermano Héctor, mi madre y Yo. Es una historia no relatada, que poco a poco verá la luz, de la hija regalona de Blanca Anthes Precht.

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